Logopedia y Método Baby Led Weaning (BLW)…. ¿Serán Compatibles?

Como muchas personas no pudieron ver el directo que hicimos acerca de la logopedia y el BLW, he decidido hacer un resumen de lo que comentamos. ¡Espero que os parezca interesante!

 

 

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El logopeda es el profesional sanitario que rehabilita la comunicación. Se encarga de prevenir, evaluar y tratar las patologías relacionadas con la voz, el lenguaje, el habla y la deglución. Los pacientes pueden pertenecer a cualquier edad, desde neonatos hasta ancianos.

 

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El logopeda puede trabajar desde las funciones orofaciales básicas (tos, soplo, reflejo de arcada, etc.), hasta las afectaciones que pueden aparecer en las cuatro fases deglutorias (disfagia, degluciones fraccionadas, pausas frecuentes, aspiraciones, tos, etc.), pasando por patrones de masticación o deglución atípicos.

Algunas de sus funciones son determinar la consistencia que debe tener la comida del paciente (líquido, sólido…), cómo ha de ser el tipo de dieta por vía oral (de fácil masticación, triturada…) y, en caso de usar espesantes, asesorar acerca de la consistencia más adecuada: pudding, miel o néctar.

 

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No hay estudios científicos que demuestren una relación o ausencia de la misma, pero sí pueden enlazarse algunos datos interesantes.

 

Para poder comprender mejor lo que se va a describir a continuación, lo ideal sería tener un trozo de pan o incluso comida hervida y blanda (zanahoria o patata, por ejemplo).

 

Desde los seis meses y hasta que cumple el año, el bebé aprende a pasarse objetos de una mano a la otra. De esta manera es capaz de coger el alimento y llevárselo él mismo a la boca. A su vez, aparece el patrón de masticación. Sin embargo, es un patrón incompleto: únicamente realiza movimientos de arriba hacia abajo. Para entender la diferencia entre este y el patrón de masticación de un adulto, podéis probar a masticar un trozo de la comida que hayáis elegido únicamente separando y juntando las muelas. No es lo que hacemos nosotros al comer, ¿verdad? Esto se debe a que los adultos realizamos movimientos rotatorios. Si probáis a masticar normal, veréis la gran diferencia que hay entre los movimientos a esa edad y los de un adulto.

Otra capacidad que aparece a lo largo de estos meses es la de amasar el bolo con la lengua. Sí, el bebé puede aplastar la comida contra el paladar para deshacerla. Probad con un trozo de verdura hervida y veréis que se trata de un recurso muy útil para los más pequeños.

 

A partir de los 8 meses, el bebé empieza a lateralizar los alimentos con la lengua. Esto permite que aprenda a llevar la comida de un lado al otro. Si masticáis un trozo de vuestra comida observaréis que no masticáis únicamente por un lado de la boca, sino que la pasáis de un lado al otro. Esto es fundamental, ya que si se utiliza siempre el mismo lado los músculos de una parte de la cara se desarrollarán más que los de la otra.

 

Entre el año y el año y medio, el movimiento rotatorio que hemos mencionado anteriormente aparece. Además, desde los 18 meses comienza a realizar el barrido lingual. Si os observáis después de tragar, seguro que confirmaréis que vosotros también lo hacéis: se trata de mover la lengua por dentro de la boca para recoger los restos de comida. Todo lo que implique movimiento y entrenamiento de la lengua favorecerá más adelante la capacidad para producir sonidos como por ejemplo la L o la D.

Al mismo tiempo, aparece el cierre labial. Aunque pueda parecer una tontería es muy importante, ya que si una persona se acostumbra a respirar por la boca puede favorecer la aparición de otitis, infección de las vías respiratorias, catarros, mal desarrollo del paladar, aparición de deglución atípica, etc. Asimismo, un buen sellado labial permitirá al pequeño pronunciar fonemas como M, P o B.

 

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Hay varios aspectos positivos que se pueden destacar.

En primer lugar, debe quedar claro que es imposible que un bebé no se atragante nunca a lo largo de todo el aprendizaje. Sin embargo, el aprender antes a manejar la comida en la boca gracias al BLW sí pueden evitar sustos más adelante.

Por otro lado, el movimiento masticatorio favorece el desarrollo a lo largo y a lo ancho, incluyendo el paladar. Esto permite que el bebé tenga un boca con una forma equilibrada.

Por último hay que destacar el hecho de que se desarrollan el tono y la motricidad orofacial. Gracias a esto se pueden evitar casos de babeo, respiración oral o incluso deglución atípica, además de mejorar la pronunciación.

 

Aunque es cierto que el BLW no es fundamental para el desarrollo de estos aspectos ni va a prevenir todas las posibles alteraciones, sí supone una gran ventaja en la gran mayoría de los casos. Esta técnica no va a hacer que un bebé hable antes, pero sí favorecerá una mejor articulación gracias al hecho de que el tono muscular va a estar más trabajado. Esperemos que en el futuro se realicen investigaciones para arrojar más datos sobre las relaciones entre la logopedia y el BLW para poder confirmar más datos acerca de sus grandes ventajas.

 

¿Os ha surgido alguna pregunta? No lo dudéis y escribidnos, estaremos encantados de solucionarla por escrito o en el próximo directo. 😉

 

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Beatriz Holtkamp Alvarez

Logopeda

Directora de su propia clínica BH Logopedia. Graduada en Logopedia por la UCM. Máster en “Experto en patología de la voz y voz profesional” por la UAH.

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